
Los perros son compañeros estupendos para las personas mayores, les obligan a realizar el ejercicio que más les conviene: pasear. También les fuerzan a salir a la calle y relacionarse con gente. Dentro de casa tienen un ser vivo que depende de ellos y les hace sentirse necesarios, les obliga a seguir un horario y les ofrece compañía y amor sin condiciones. Pero a la hora de buscar un perrito para el abuelo, hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones.
-Normalmente se suele optar por perros de pequeño tamaño. Es cierto que son más manejables y tiran menos de la correa, pero el carácter es mucho más importante. Un perro grande que sea tranquilo, obediente y dormilón puede ser más apropiado que uno pequeño que resulte ser puro nervio.
-Los cachorros son auténticos trastos que necesitan jugar, morder y correr. Con ellos los destrozos y las travesuras son habituales. Es preferible adoptar un perro ya adulto, que esté educado y tenga su carácter formado.
-Además, un perro vive muchos años. Los de tamaño más pequeño pueden alcanzar incluso los 20 años de vida, por lo que adquirir un perro maduro es una forma de asegurarse de que no acabe formando parte de la herencia del abuelito.
-No obstante, conviene ser consciente aunque pueda resultar doloroso de que es probable que el animal sobreviva al abuelo, por lo que algún miembro de la familia debe estar preparado para acogerlo si surge la necesidad.