28.10.04

Ardillas, ¿de una en una o en compañía?

Los pequeños roedores siempre han sido unas estupendas mascotas, por su simpatía, inteligencia y fácil mantenimiento. En los últimos años se han puesto de moda, aunque aún a mucha distancia de hamsters, cobayas y conejos enanos, tener una o dos ardillas en casa.

La raza más común como animal de compañía es la ardilla de Corea o ardilla listada. En cualquier caso se trata de animalitos aún bastante asilvestrados y asustadizos, por lo que conviene adquirirlos jovencitos para que se acostumbren a permanecer tranquilas sobre la mano de su dueño o asegurarse bien de que son sociables en la tienda antes de adquirirlos. La máxima expresión de confianza por parte de una ardilla es que duerma tranquila sobre su amo.

Es preferible no sacarlas de su jaula, ya que son lo suficientemente ágiles y pequeñas como para hacer su captura casi imposible. Además, no dudarán en morder para defenderse si las agarramos mal. Por tanto, conviene adquirir una jaula lo suficientemente amplia y decorarla con todo tipo de entretenimientos: troncos, plataformas, casitas...

A grandes rasgos, si se desea domesticarla y tenerla como un dócil animal de compañía, es preferible tener un único ejemplar, que dado su carácter social, buscará más el contacto con sus dueños. En cambio, si no se le va a poder dedicar mucho tiempo y se desea disfrutar observándolas más que acariciándolas, es aconsejable hacerse con más de un ejemplar y disfrutaremos viendo sus juegos y carantoñas.

Más información en www.drardilla.com